domingo, 17 de octubre de 2010

Decadencia

En el escritorio, las carpetas luchaban entre si por el predominio, a punto de la sofocación, no hubo más alternativa que dejar el varonil orgullo y caer en la contemplación de su inservible vida.


Sentado en los bordes obscuros de la luz, su mente fue invadida de sinrazones, la evidencia perfecta carecía de sentido, los pensamientos se mezclaban con el sangriento borde de labios que le quitaba el sueño.


Mientras tanto, una imagen asaltó su perdida calma, ansió de nuevo las piernas que cierto día se aferraban a su espalda con fuerza.

Oí tu risa disfrazada en labios ajenos, se imaginaba diciéndole, sosteniendo sus manos muy cerca del aliento. Y ella, incrédula, pasaría las manos por el cabello recién cortado, sin respuesta convincente, no tendría más alternativa que reírse con aquel disparate.

Pensó, solo, con la misoginia revoloteando el ambiente.

Entre las calles empedradas, se iban perdiendo los cuerdos propósitos, Y si nunca te vuelvo a besar, se iba de nuevo la temblorosa idea en la bocanada inmensa de alcohol, llevándose consigo el pequeño pedazo de esperanza que tenía.

Miro debajo de la cama, cuando entre dudas y desolaciones, la halló.

Fue su deseo el que penetraba con furia el ya descompuesto cadáver, cuando las mordidas fosforescentes de su cuerpo calcinaron el resto de piel intacta.


1 comentario:

Lizeth dijo...

muy buena, muy bien estructurado me encantó... este esta entre mis favoritos...