viernes, 28 de enero de 2011

Jungla

Cuento los pasos al regresar a casa, atravieso el pantano negro cuidándome de las sirenas encantadas que rondan, cientos de susurros que no escucho, alteran mi visión de por si perturbada...

[Y su respiración cambiaba de ritmo, alzaba lentamente su mano, horizontal arriba y por encima de la frente (he de mencionar lo calcinante del sol en la tarde de Quito)...]

Amuletos lejanos, injurias en voz baja, pueden ocultar la alegría de saber existente a la tristeza, flor innata que ahoga sofoca tiembla, tan ávida de vida, que se esparce por debajo de la piel, confundiéndose conmigo mismo....

[Es obvio el notar, la abstracción de la que es víctima. Mira. Allá va. Con el ceño y la mirada reducidos, su vida se escurre en las uñas mordidas. El caminar pausado lo delata. Abre su boca, pero hasta el aliento le huye, las palabras se esconden tras el silencio propio del suspiro. Vamos. Dame más. Una pista siquiera de lo que perturba tu mente.....]


6 comentarios:

vampireza dijo...

...... esa jungla ahoga a veces la razón....... y solo sigues sin pensar en el peligro....... muy loco tu texto amigaaa se t kiereeeee

DE-PROPOSITO dijo...

Deambulei por aqui.
E desejo felicidades.
Uma saudação aqui de PORTUGAL.
Manuel

Deysi dijo...

mejor huir al mar en busca de esas sirenas que con tan bello canto ciegan a los pescadores... así dejar de perturbar la mente dentro de esta "ciudad impía" parafraseando a Sabina...

Chevere texto

PD. tu comentario en mi blog me trajo aqui gracias por la visita

María dijo...

Gracias por tu huella en mi blog, la verdad es que tu blog es hermosísimo, me quedo entre la jungla.

Un beso.

Cecilia dijo...

Hermoso blog Marisa

los alientos contenidos, el sol de Quito, a alguien le arde la voz, me gustó.

POSEIDO dijo...

Jungla afuera, encierro por dentro, divagando enntre el smog y el azufre de Kito