lunes, 30 de noviembre de 2009

La Muerte de los Amantes

Poseeremos lechos colmados de aromas
Y, como sepulcros, divanes hondísimos
E insólitas flores sobre las consolas
Que estallaron, nuestras, en cielos más cálidos.

Avivando al límite postreros ardores
Serán dos antorchas ambos corazones
Que, indistintas luces, se reflejarán
En nuestras dos almas, un día gemelas.

Y, en fin, una tarde rosa y azul místico,
Intercambiaremos un solo relámpago
Igual a un sollozo grávido de adioses.

Y más tarde, un Ángel, entreabriendo puertas
Vendrá a reanimar, fiel y jubiloso,
Los turbios espejos y las muertas llamas.

2 comentarios:

POSEIDO dijo...

Morir inflamado de amor.... kon olores a rosas y akariciando el cielo.

R.A. Pacheco dijo...

...hola, hasta que por fin te descubres.... cuéntame, ¿cómo puedo servirte?...