jueves, 22 de octubre de 2009

Demencia

Iba cayendo la noche, las estrellas iban y venían en un cielo de ópalo. Se respiraba humedad. Todo flotaba en un aparente ambiente de serenidad, nadie sabia los pensamientos psicópatas que habitaban en su mente.

A lo lejos, a la distancia, en un resonante eco, se oía un lento caminar en tacones. Mientras que, estando en casa, las ideas asesinas eran más frecuentes, empezaba entonces una locura interna; en la mente de Sara, ya no había espacio para un pensamiento retorcido más.

Es ella, pensaba, mientras se la imaginaba contoneándose en la vía, ansiando a su esposo, deseándolo con cada fibra de su cuerpo.
Sabía que lo esperaba, sabía también que él fingía el sueño.
La sola idea, la estremecía, y se justificaba a si misma los bajos instintos.
Ya no dormía, en la incesante agonía, de saberlo todo, y no poder decir nada.
Quién era? Dónde se conocieron?
Le faltaba valor para indagar o le huía la fuerza para soportarlo.

Llegó el día, no lo sintió llegar anoche, algo raro, siempre se despertaba con ese olor a perfume colegial de flores, que se impregnaba en cada uno de sus sentidos.

Y era esa, precisamente esa cara, de felicidad anhelada, de excitación tardía, la que iba matando su esencia.

Trabajo. Días enteros en ir y venir, satisfaciendo a desconocidos, entes que divagan en la más absurda miseria. Desolada y triste, abandonada por su ego, caminaba sin vida por el almacén, tratando con desprecio a toda mujer relativamente joven.

Los días pasaban iguales, lo único que marcaba una relativa diferencia, era la forma de tortura. Ella, la otra, tenía un fascinación macabra, había convertido en un juego el destruir la vida de Sara.

Sabía las debilidades de su mente, y cada día daba a conocer de diferente forma su existencia.

De qué se estaba vengando?

3 comentarios:

POSEIDO dijo...

Demencia II... ke pasa kon Sara??
La demencia se enkuetra en los ojales de la kamisa ke no usas y en las manos atroces de los "otros"(o las otras)...

Carlos dijo...

Ocultos sentimientos a flor de misterio. Una razón sería la mera curiosidad, para notar tu presencia y ver que sucede después, interactuar en persona y no solo con fugaces mensajes.

r1ck7 dijo...

...tal vez la pregunta sería:

quién se estaba vengando de quién?...